LA HIPOTESIS DEL CINE ALAIN BERGALA PDF

Barcelona: Laertes y Nadie como Godard Buenos Aires: Manantial y El maestro ignorante Barcelona: Laertes. Eso siempre pasa. Todos los estudiantes, toda la gente, expresa ese placer al ver los filmes.

Author:Kejora Mikazshura
Country:Belgium
Language:English (Spanish)
Genre:Art
Published (Last):26 December 2012
Pages:205
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ISBN:976-6-29670-660-8
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Considero una suerte, ms bien rara en la vida, que un da te propongan llevar a la prctica las ideas surgidas de ms de veinte aos de reflexin, de experiencias e intercambios en un mbito tan ingrato como la peda- goga, en el que todo el mundo empieza siempre desde cero, y en el que, en general, las experiencias se capita- lizan bastante poco, sobre todo en un campo minoritario como es el del cine. La anun- ciaron conjuntamente los ministros de Cultura y Educacin, Cathe- rine Tasca y Jack Lang, el 14 de diciembre de La hiptesis del cine La experiencia ha sido provechosa reaccin fue rechazarlo y pensar que para este tipo mostr que un gran nmero de docentes slo estaban de cargos hacen falta cualidades de poltico y hombre de esperando este impulso ministerial para hacerlo suyo, institucin, que jams han sido las mas.

Si acab acep- para cambiar un poco las condiciones de su prctica tando fue por los argumentos de todos los amigos a docente abriendo su clase a esa cosa radicalmente quienes consult, que me dijeron que no tena derecho otra, el arte, y abrindose ellos mismos a otra mane- a escabullirme cuando, por una vez, la poltica acuda ra de estar presentes en la relacin pedaggica, de dia- y confiaba precisamente en alguien que no perteneca logar con sus alumnos.

Tuve que expe- salvacin, sin muchas oportunidades sociales de salir rimentar todas las inercias, en la institucin y fuera de adelante sin la escuela y un objeto elegido al que afe- ella, que se oponen calladamente a que las cosas cam- rrarse.

Son las inercias ms desesperan- una obsesin, para salvarse en un mundo en el que su tes, porque es imposible convencerlas. Estos dos aos nica oportunidad de existir pasa por resistir gracias tambin me ofrecieron, afortunadamente, la recompen- a una pasin personal. En mi Jack Lang no es un hombre fcil de convencer, es novela personal, fui salvado dos veces: por la escuela y capaz de resistirse durante mucho tiempo a una idea por el cine.

La experiencia ha sido provechosa La hiptesis del cine pasar a secundaria:" Sin este maestro, mi horizonte plaza mayor, y el Eden, un poco alejado del centro, habra quedado limitado para siempre.

Fue enton- continuar con los estudios universitarios. DeMille, la vida triste y angustiada, como algo que muy pronto certeza de que el cine me concerna y que concernira supe que sera mi tabla de salvacin. Nada ni nadie me para siempre mi vida. Mucho despus, tal revelacin lo indicaron, no lo comparta con nadie ni adulto ni de ntima me conducira hacia el cine ms alejado de la mi edad , pero me aferraba a l como a un salvavidas.

Fue hace muy que podran darme acceso algn da a ese universo que pocos aos cuando descubr, al compilar los textos pa- sin duda yo haba elegido precisamente por ser el ms ra el libro Cet enjant de cinma que nous avons t,2 que alejado de mis condiciones de vida y el ms inacce- esa misma pelcula, que yo crea que haba operado el sible.

Con la distan- cia, hoy en da me parece claro que esta eleccin del En esa poca la educacin obligatoria acababa en la cole. Para facilitar la lectura del texto, Despus vino la tan deseada poca de los estu- los niveles escolares sern referenciados, en general, segn la edad dios en Aix-en-Provence, la primera verdaderamente del grupo de alumnos. Se acceda al finalizar el college,.

Dediqu men del Baccalaurat y realizar un ao de formacin profeSiOnal, se mucho ms tiempo a la cinefilia que a los estudios de obtena el ttulo de maestro titular y funcionario. La escuela normal,. SI se. Alain Bergala, Nathalie Bourgeois [eds.

Estaba todava muy lejos de poder imaginar que ciudad, que posea una biblioteca de cine muy comple- un da tendra la audacia de escribir en esa revista, al ta. Era la poca en que el amor por el cine pasaba toda- lado de esas firmas que yo consideraba tan prestigio- va por el deseo y la necesidad de haber visto todas las sas. Despus, ense en Marruecos durante dos aos; pelculas, y por la pulsin proselitista de comunicar a all conoc a Roland Barthes, que tras mi regreso a los dems esta pasin.

Comparta mi cinefilia, por pri- Pars me condujo hacia el Seminario de Christian Metz, mera vez, con un pequeo grupo de incondicionales al que asistira durante aos no para obtener ningn que amaban el cine por encima de todo, que hacan de ttulo, sino tanto por admiracin de su humanidad como l la piedra de toque de todo lo que los rodeaba, y le profesor, como por el propio contenido de sus cursos. Era una cinefilia Tambin fue durante mi difcil aterrizaje en Pars, don- exacerbada por el sentimiento de estar un poco exiliado de no haba vivido nunca, cuando Ignacio Ramonet, en provincias mientras los cinfilos parisinos podan que tambin acababa de volver de Marruecos, me pro- acceder a su antojo a todas las pelculas que nosotros puso escribir mis primeros textos en la seccin de cine sobamos con ver, y de las que hablaban los mticos de Le Monde Diplomatique, del que acababa de ser Cahiers du cinma, cuya incierta llegada a los estantes nombrado responsable.

Fue a lo largo de esta vida ms o menos tensiones y satisfacciones entre estas tres de estudiante en Aix-en-Provence cuando encontr, actividades necesarias para mi equilibrio y mi desequi- tardamente, a mis primeros pasadores. Ford, cuyos crditos se encadenaban por orden crono- Esta tercera va de la transmisin del cine empe- lgico como en un sueo durante una semana en la que, z con la experiencia pedaggica fundadora del CEC olvidados del mundo, vimos a John Wayne envejecer de de Yerres,5 donde pude llevar a cabo durante dos aos, pelcula en pelicula y volverse cada vez ms magnti- co haciendo cada vez menos.

Fue en los Encuentros de 3. Pascal Bo- socioeducativos que trabajaban conjuntamente. All elabor una prime ra herra- sobre cine , y donde sent lo que puede llegar a ser una mienta , en forma de juegos de diapos itivas, destin ada a transm isin por contag io escuch ando a Serge Daney o a Jean Narbo ni hablan do inagot ablem ente de las pelcu - la aproxi maci n al relato cinem atogr fico; era una las que acaba ban de ver, aun cuand o estos dilog os no herram ienta que yo haba echad o en falta en mi propia se dirigie ran directa mente a m, que a menud o los escu- prcti ca pedag gica y que se demos tr que respon da, chaba de refiln , mientr as trabaj aba en otra cosa.

Tam- en esa poca, a una necesi dad genera l que le vali una bin pens, de maner a infanti l, que en esta misin en el ampli a difusi n y un gran nmer o de usuari os en toda minist erio de Educa cin me dara crdito el hecho de Franci a. Todav a hoy, ms de veinte aos despu s, hay haber escrito nicam ente sobre las pelcu las que me gente que me habla de ello con nostal gia. Esta experi encia de Yerres me abri otra peque - gustab an, haber abierto la revista a un poco de aire exterio r despla zndo me a los rodaje s y entrev istand o a puerta , esta vez en la univer sidad: Miche l Marie me all a tcnic os y actore s, en resum en, no haber me propu so, como jefe de estudi os, una asigna tura sobre amold ado compl etame nte a la carica tura del redact or pedag oga del cine en Paris , donde acab volvie ndo de los Cahiers sectar io y encerr ado en su cinefil ia de dos dcad as ms tarde, tras un largo peripl o por las oficina.

Para m, la ense- Pero acaba r con los mitos es difcil. Como siem- anza del cine en la univer sidad siemp re ha supue sto pre, la perten encia a una instan cia simb lica fuerte un encue ntro necesa rio y regula dor al que me consa- pesa ms que aquell o que uno ha hecho realm ente en gro con verdad ero placer , y disfrut o ayuda ndo a algu- ella: otra vez, esta marca de famili a ha jugado un papel nos estudi antes -no necesa riame nte los mejo res- a en mi vida como una distinc in valios a para alguno s encon trar un lugar en el cine, aunqu e a veces est muy y una marca de infam ia para otros.

Tanto para unos lejos de lo que haban soad o origin ariame nte. La como para los otros, adem s, esta perten encia est ense anza univer sitaria no ha devalu ado a mis ojos el ligada a una fantas a: una vez, la mujer de un cineas ta modo de transm isin que nunca he dejado de practi car inclus o escrib i al minist ro para denun ciar que yo no con el pblic o de provin cias y divers o de las salas de haba respon dido suficie nteme nte rpido a una carta cine, en forma de cursos , cursill os u otras jornad as suya, imput ando esta falta a mi deber a un viejo odio dedica das al cine, que me parece haber reemp lazado , hacia su marid o del que yo, como crtico , siemp re ha- desde hace ya bastan te tiempo , al de los cine-c lubes.

Eviden temen te, se tratab a de un cineas ta cuyas pelcu las ms bien apreci o y sobre el que jams he escrito una lnea. Agradezco a Jack Lang que me confiara esta misin Esta concentracin de los flujos de dinero y de las consciente de todo ello y sin temer que esta etiqueta sinergias de coproduccin cine-televisin provocara Cahiers constituyera un impedimento para su poltica que el cine francs, globalmente, tuviera un mejor com- de introducir el cine como arte en la escuela.

Este sistema alienta, con la bendicin general, las como se haba hecho hasta entonces, y en el que se me grandes pelculas nacionales "que funcionan aplas- confi la tarea de pensar un proyecto para el cine, no tando cada vez ms a las pequeas, sin verdaderos re- era banal en relacin al propio cine.

La cultura del mordimientos, en nombre de la resistencia general del espectador estaba cambiando a gran velocidad con la cine francs, en el pas, frente a los taquillazos ameri- llegada de las multisalas y de los carns de abonado, y canos.

Pero desgraciadamente esta resistencia a menu- con el nuevo modo de relacionarse con las pelculas do consiste en imitar al enemigo hasta el punto de lle- que empezaba a introducir tmidamente el DVD.

Nacional de CinematografIa de una parte de los futuros ingresos por La red de salas independientes, de Arte y ensayo, recaudacin en taquillas. O incluso visionar una escena concreta taban en plena mutacin, con el pasaje cada vez ms del principio y justo despus una escena que est cua- irreversible de lo analgico a lo todo-digital.

En la ac- renta minutos ms adelante en la continuidad del fil - tualidad, hay dos fases de la vida de una pelcula que me. Los cinfilos siempre han sido fetichistas con la todava resisten un poco a lo digital: el rodaje en la pelcula; el OVO permite a todo el mundo disfrutar del mayora de los casos y la proyeccin en sala.

Son las fetichismo del trozo de pelcula. Los exhibidores pu- nicas dos etapas en las que la imagen de las pelculas dieron temer, por un momento, que el home cinema, todava es analgica y se inscribe sobre soporte qumi- como dicen los fabricantes de material, con su calidad co.

Aunque algunas pelculas ya se ruedan con cmara tcnica calidad de las copias, del soporte y de la pro- digital de muy alta definicin y la proyeccin en digital yeccin domstica alejara a los espectadores de cine en las salas no tardar mucho en llegar. Para la mayo- de las salas, dada tambin la disminucin del intervalo ra, esta mutacin de lo digital se ha traducido en la de tiempo entre el estreno en sala y el estreno en OVO.

Sabemos desde hace mucho tiempo que los Pero para las relaciones de la escuela con el cine, las que van a conciertos son aquellos que ms discos com- consecuencias de esta generalizacin de lo digital cons- pran, y que los que frecuentan los museos son los mis- tituan una pequea revolucin: por primera vez en la mos que compran libros de arte.

Quizs llegue el da en historia de la pedagoga, se poda disponer de un mate- que se pueda comprar el OVO de la pelcula en la taqui- rialligero, muy fcil de utilizar y relativamente econ- lla del cine, al salir de la sala, para utilizarla despus en mico.

Por ltimo, el OVO, que empezaba a imponerse Este momento de crisis y de cambio de todo lo en el mercado del gran pblico, generaba nuevas rela- que constituye una cultura global del cine - el especta- ciones con las pelculas. Pero VHS estaba hecho esencialmente para ver o volver a tambin en el campo de la escuela: en las relaciones de ver una pelcula, en casa, como si la pelcula se pasara transmisin ha basculado algo que se puede vislum- en la televisin, con la posibilidad adicional de elegir la hrar como una ruptura de la trama.

En este campo, como en todos, las tanto a las dificultades en la traduccin real de estas verdaderas mutaciones tienen lugar cuando antes algo, ideas generales a la prctica pedaggica, como a la va- en lo simblico, ha basculado: la realidad siempre aca- lidez de los discursos demasiado pragmticos.

Pues si ba por seguirlo, aunque arrastre un poco, o incluso bien la buena voluntad y el entusiasmo no han desfa- mucho, los pies. Es ah, en el orden de lo simblico, llecido, al menos por parte del ministro y de los docen- donde estn los autnticos candados y las autnticas tes entre ambos es otro tema , es sabido que en peda- resistencias.

Desde este punto de vista, no siempre es goga siempre es muy difcil controlar todos los posibles malo poner el carro delante de los bueyes; de hecho, resbalones que pueden acabar desviando el sentido de tal vez en la pesada maquinaria de la Educacin nacio- lo que uno ha empezado, incluso si se ha hecho con nal, es la nica manera de hacer que las cosas se mue- conviccin y generosidad.

Hay que cuestionar todos los van. Si uno empieza prudentemente por los bueyes, se pragmatismos que acaban convirtindose en frmulas corre el riesgo de que sean demasiado viejos para tirar y en los que ya nadie sabe muy bien qu est haciendo del carro cuando este por fin llegue, y que la sociedad y por qu lo hace, sobre todo cuando da la sensacin de civil ya lleve mucho tiempo utilizando tractores.

En el que funciona. Ya hay producciones divisin del trabajo funciona, la demagogia funciona, y cambios de mentalidad que dan testimonio de ello. Corres- mento de su objeto. Si no respeta su objeto, si lo simpli- ponde a la funcin de un ministro afirmarlos con firme- fica o lo caricaturiza a ultranza, incluso con las mejores za y sin cesar. En las bases, del lado de la experiencia intenciones pedaggicas del mundo, est haciendo un pedaggica concreta, est el discurso de los profesiona- mal trabajo.

Especialmente en el caso del cine, ya que les que se enfrentan cada da con la realidad, presos los nios no han esperado a que se les ensee, como se entre las resistencias de la jerarqua y las dificultades suele decir, a leer las pelculas para ser espectadores que encuentran en clase, que cada uno intenta resolver que se consideran a s mismos perfectamente compe- pragmticamente, con ms o menos gratificaciones tentes, y satisfechos, antes de cualquier aprendizaje. A personales y profesionales.

Lo que ms falta, en este menudo, la principal causa de todos los peligros es el campo de la pedagoga del arte, es un pensamiento miedo legtimo de los docentes que nunca han recibi- entre los dos, un pensamiento tctico convencido de los do formacin especfica en este campo y que se aferran grandes principios que lo guan -digamos los grandes a cortocircuitos pedaggicos tranquilizadores pero que 30 31 sin lugar a dudas traicionan el cine.

Estos cortocircui- tos provienen casi siempre de abordar la pelcula como productora de sentido el autor ha elegido este ngulo o este encuadre para significar tal cosa o, en el menos Captulo Segundo malo de los casos, de emocin. Lo decisivo, estoy cada vez ms convencido, no es ni siquiera el saber del La hiptesis docente sobre el cine, sino la manera como se acerca a su objeto: se puede hablar de cine de un modo muy sen- cillo, y sin temores, a poco que se adopte la buena pos- tura, la buena relacin con este objeto que es el cine.

El principal propsito de este libro es convencer de ello a aquellos que quieran escucharlo, y ayudarlos a hacerlo si lo desean. Y extraer todas las consecuencias, inmen- sas -y que por el momento tan slo empezamos a en- La gran hiptesis de Jack Lang sobre la cuestin del trever hasta tal punto estamos ante una pequea revo- arte en la escuela fue la del encuentro con la alteridad.

Esta hiptesis tuvo el coraje de distinguir la educacin arts- tica de la enseanza artstica -lo cual no dej de per- turbar a los docentes de las disciplinas artsticas tradi- cionales-, y de afirmar lo siguiente: el arte quedar necesariamente amputado de una dimensin esencial si se deja en manos nicamente de la enseanza enten- dida en el sentido tradicional, como disciplina inscrita en el programa y en el horario de los alumnos, confia- da a un docente especializado que ha obtenido su plaza mediante unas oposiciones.

La fuerza y la novedad de esta hiptesis radican en la conviccin de que cual- quier forma de encerramiento en la lgica disciplinar reduce el alcance simblico del arte y su potencia de revelacin, en el sentido fotogrfico del trmino. El arte, para seguir siendo arte, tiene que seguir siendo un germen de anarqua, escndalo y desorden. El arte, por definicin, siembra desconcierto en la institucin.

Para A mento felizmente perturbador de su sistema de valores pesar de que, de hecho, esto dificulte inevitablemente y comportamientos, y de sus normas relacionales. El la puesta en prctica y la generalizacin de este pro- arte no debe ser ni la propiedad ni el coto vedado de un yecto, en la medida en que las nicas vas de legitima- profesor especialista.

Tiene que ser una experiencia de cin de toda disciplina y todo mbito, en la Educacin otra naturaleza que la de una asignatura particular, nacional, siguen siendo el programa y las oposiciones. Esta Dentro de la misma lgica, Lang apost porque la ini- idea potente y nueva no ha dejado de provocar alboro- ciativa de llevar a cabo una clase artstica siguiera tos y resistencias en el seno del aparato de la Educa- dependiendo de un compromiso personal, voluntario, cin nacional, en todos los peldaos de la jerarqua.

La de los docentes que sintieran el deseo de hacerlo, sea institucin tiene una tendencia natural a normalizar, cual fuera su disciplina. Existe la cultura, que es la enseanza equivale a oposiciones y profesor especia- regla, y existe la excepcin, que es el arte.

Todo dice lista, sin preguntarse si para el arte que ellos haban la regla -ordenadores, camisetas, televisin-, nadie di- escogido era bueno ser colocado, en todos los sentidos ce la excepcin, eso no se dice. Eso se escribe -Flau- del trmino, en una enseanza de tipo tradicional. La bert, Dostoievski-, eso se compone -Gershwin, Mo- nica respuesta honesta que se les poda dar era que zart-, eso se pinta -Czanne, Vermeer-, eso se filma quizs su tarea consistira en buscar otra manera de -Antonioni, Vigo-.

La hiptesis del cine La hiptesis arte y el cine como un bloque de alteridad? Eviden- las diversas perspectivas existentes sobre las relacio- temente, no me refiero a la pesadez administrativa de nes, ya muy antiguas, entre el cine y la pedagoga.

Yo titucin. Corresponde a la escuela hacer este trabajo? Una respuesta se de tipo lingstico, pero siempre con una extrema des- impone: la escuela, tal como funciona, no est hecha confianza hacia las aproximaciones que, en nombre para este trabajo, pero al mismo tiempo, hoy en da es, del desarrollo del espritu critico, se dirigen sobre todo para la gran mayora de los nios, el nico lugar donde a la famosa respuesta ideolgica, en detrimento de la este encuentro con el arte puede producirse.

As pues, especificidad del cine. Desde haca muchos aos, yo ya est obligada a hacerlo, aun a riesgo de que se tamba- abogaba, de palabra y produciendo herramientas un leen un poco sus hbitos Y su mentalidad. Pues para la poco diferentes,7 por la idea de que haba llegado el mayora de los nios, si exceptuamos a los herederos momento de invertir las perspectivas y de considerar en el sentido de Bourdieu, la sociedad ya no propone el cine ante todo como arte.

Un coloquio en Toulouse, ms que mercancas culturales de rpido consumo, en , me dio la oportunidad de clarificar esta idea: rpida caducidad, y socialmente obligatorias. Los que Quizs es necesario empezar a pensar la pelcula se oponen al arte en la escuela a menudo fruncen el - aunque no es lo ms fcil pedaggicamente- no como ceo proclamando que todo lo que viene del colegio un objeto, sino como la traza final de un proceso crea- est mancillado por la obligacin y, por lo tanto, no tivo, y el cine, como arte.

Pensar la pelcula como la puede convenir a la aproximacin al arte que tendra traza de un gesto de creacin. No como un objeto de que surgir de una plcida libertad individual.

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La hipótesis del cine, según Jonás Trueba

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La hipótesis del cine

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